AVATARES

Se asomó. Lo hizo con mucho orgullo. Se creía el Rey. En su cabeza todo se trajinaba, razón de sobra para creer que era único, perfecto. Entró bailando sin ser invitado, eso no era su problema. Lo habían educado para este trabajo y, por supuesto, lo haría de la mejor manera. Se dejaba llevar al ritmo de un sonido extraño que giraba sobre sí.  Sabía hacer c
muy bien las cosas, por eso era respetable. Para ejercer a  plenitud, tenía que ser cuidadoso, muy responsable para cuidar todo un regimiento  vestido de punta en blanco. Eso fue lo único que le permitieron ver, en un principio..
                                                                                                                                                                                      Conocí sus defectos un día como cualquier otro. Fue cuando se levantó en la mañana con todo tipo de dolores, como si estuviera muriendo. Eso fue hace mucho tiempo. Mi primera impresión fue muy buena, despedía compromiso. Al fin y al cabo, por eso lo habia contratado. Más adelante surgieron sentimientos que afectarían su rendimiento, pero era muy hábil para permitirlo. Me extrañó esa dedicación para hacerse notar, pero me reconfortaba. Estaba muy pendiente de no dejar un cabo suelto, por eso reunía a toda la tribu dos veces al día. Inevitable no admirar tanta precisión.

Llegó a tomar decisiones sin consultar. Eso no le gusto a los guardianes. De inmediato tomaron medidas para defender la tropa. Cerraron la puerta. Lo vieron muy locuaz para darle mucha confianza. La función de ellos era proteger a la familia. No podían permitir su acceso, sin antes firmar un acuerdo de exclusividad para formalizar la relación. Eso era de vital importancia en estos casos, una medida sanitaria. Se resignó, pero le pareció una  pérdida de tiempo, pura burocracia. No pensaba, ni por lo más remoto, entrar en discusiones estériles. Sabía de antemano que, tarde o temprano, entraría a cumplir con sus labores.

Mientras esperaba, en un descuido de los guardianes, la vio y quedó embelesado. Tenía una piel impecable, rosada. Fue un flechazo a primera vista. La habían tenido oculta, por eso le pasó desapercibida cuando entró la primera vez. Al ritmo de mis órdenes hacia movimientos muy importantes para justificar su presencia. Era muy  importante, no tenía sustituta, por eso todos se desviven para cuidarla. En aquella casa convive con todos. Era grande y tan inquieta que, a veces, le costaba acomodarse. Tenía un temperamento que se ajustaba a mis exigencias. Su virtud era moverse sin que ninguno de ellos lo impidiera. Así era de voluptuosa. Parecía inofensiva, pero cuidadosa. Cuando hacía falta, como en este caso, ordenaba a los guardianes aumentar la defensa. Ellos nunca dejaban de hacerlo. Entendían sus temores ante alguien nuevo, como era su caso.

En realidad no necesitaban esa advertencia. Siempre hacían su trabajo con esmero, sobre todo después del accidente que los destrozó. De inmediato recibieron su ayuda, porque era una experta en alegatos y en persuadir. Eso, era una de sus múltiples funciones.Formaba parte de  un conglomerado donde cada quien cumplía sus tareas a la perfección. En aquella casa, todos trabajan en función de la paz y armonía. El aguardaba para cumplir la suya, sentado en un lugar cerca del espejo. No podía hacer otra cosa. Mas, sin embargo, no dejaba de pensar en ella. Era admirable, capaz de reclamar a ese regimiento,  que podía llegar a ser muy peligroso, incluso con ella.Cuando se ponía muy inquieta, ellos podían y, de hecho lo hacían, tomar medidas para tranquilizarla. A veces la encarcelaban, otras la torturaban. cuando creían que era necesario.Para eso y muchas cosas más, estaban provistos de una armadura, tan fuerte que, si lo necesitaban, cerraban la puerta.

Era hermosa, pero ninguno de ellos se daba cuenta. una virtud que no les interesaba. Muy serios, aunque orgullos de su presencia saludable. Estaban pendientes en  controlar lo que les correspondía, que era mucho. El deseaba que le abrieran las puertas, para verla mejor y, sobre todo, acariciarla. Por suerte era una de las cosas que le habían encargado. Eso era lo que me importaba. Tenía en sus órdenes el cuidado de la limpieza de todos. Los pequeños y la grande. Quería que se llevaran bien, para mi bienestar.  A pesar de la buena impresión que me causó, en un principio, algo me hacía tener cuidado. Parecía rebelde y vanidoso, un peligro para la armonía. Trataría de controlar la situación, lo tendría bien ajustado cuando lo usara, que era cada dia. No le permitiría tener esa independencia a ninguno, no porque fuera una autócrata! Dios me libre! .

Todo marchaba bien pero, con el tiempo sintió celos. Se imaginaba sustitutos y pensaba que tarde o temprano lo iban  a descartar. . En el fondo, a pasar de las apariencias, era muy inseguro. Ella se sentía bien con él, pero empezó a ser desconfiado. Por eso, se volvió ineficiente.Tomó una decisión dramática. Con la complicidad  de los guardianes empezó una ardua tarea para dominarla. De esa manera lograría obediencia total. Cuando me di cuenta, me moleste. Habia sembrado su sentencia de muerte. Ella era la más afectada, parecía enferma, como callada, sin entusiasmo. Pensé en llevarla a consulta médica. El resultado del diagnóstico reveló su incapacidad. El también estaba mal, La tenía calmada, pero con malas acciones. Se habia vuelto un desconsiderado, que no se conformaba con poder navegar por esos lugares tan hermosos.

Se descuido. Dejó a los guardianes abandonados y empezó a irse por donde le daba la gana. Estaba desquiciado. Por eso habían perdido sus trajes blancos, ahora tenían manchas. Cuando se dio cuenta, todos en aquella casa olían mal. Como era tan metódico, empezó a luchar para resolver los problemas que estaban bajo sus posibilidades. No quería fallar en nada. estaba aterrado. Fue en ese momento, al verlo tan extraño, que tome cartas en el asunto.  El estaba enfermo y muy preocupado. Trato de superar este descuido. Lo logró, pero no por mucho tiempo. Todos volvieron a decaer por falta de higiene. Eso era muy, pero muy grave. Terminaría por quedarme aislada, sin comunicación. Nadie querría estar cerca de mi. ¡¡¡Que horror¡¡ Estaba tan molesta que salí a buscarlo donde se suponía que estaba en sus horas de descanso. Lo encontré, adolorido y sin ánimo. Se sentía inútil y culpable porque habia  comprado la voluntad de los guardianes, ofreciendo más delicadeza y blancura en sus trajes. . Ellos eran muy vanidosos y. al fin y al cabo, responsables de la belleza en las sonrisas. Estar sucios era algo que no se podían permitir. Aceptaron la oferta.

La situación en la casa estaba peliaguda. Le di una ultima oportunidad, considerando lo que me habia costado. Le temblaba todo cuando lo obligue a limpiar la casa. El esfuerzo fue grande. Termino con un lumbago que lo dejó paralizado. Me vi obligada a buscar un sustituto. Ninguno era imprescindible, me dije. Habia cometido el peor error de su vida. Dejar sucia mi boca que tanto le habia encargado. Eso nunca me habia pasado. Los dientes, la había protegido hasta el final. No podían estar  impresentables cuando se esperaba que se mostraran impecables ante una sonrisa. Por eso se dejaron sobornar. Ni que decir de la lengua, la culpable de todo ese amor tan desquiciado que lo había destruido. Un cepillo dental no puede darse el lujo de hacer esas cosas. Con lumbago y todo, termine lanzandolo al traste, no sin antes partirle el espinazo. Se lo merecía.

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